Inmovilización de tornillos y tuercas

La inmovilización de tuercas y tornillos tiene como objetivo evitar que se aflojen las uniones roscadas sometidas a vibraciones, golpes, cambios de temperatura, etc. Para ello, existen distintos tipos de montajes que garantizan en mayor o menor grado esta inmovilización. Las formas más normales de inmovilización de acoplamientos roscados son:

  1. Inmovilización por encolado.

    Se utiliza para ello una cola (Loctite, Araldite, etc...) o un barniz especial.

     

  2. Contratuerca.

    Para realizar una inmovilización con una contratuerca se bloquea en primer lugar la tuerca contra la pieza. Seguidamente se atornilla la contratuerca y se bloquea ésta contra la tuerca, de forma que queden las dos tuercas apretadas contra la pieza. Normalmente se utilizan como contratuercas tuercas hexagonales rebajadas (DIN 936).

     

  3. Arandelas Grower.

    La inmovilización se consigue gracias a la elasticidad de la arandela Grower (DIN 127). La eficacia de esta inmovilización viene aumentada por la incrustación de los extremos salientes en la tuerca (en la cabeza del tornillo) y en la pieza.

     

  4. Arandelas dentadas.

    Estas arandelas (DIN 6798, 6797) consiguen la inmovilización gracias a la elasticidad de los dientes. La eficacia de las mismas se ve incrementada por la incrustación de las aristas en las piezas que se van a movilizar.

     

  5. Arandelas Belleville.

    La arandela Belleville (DIN 128) presenta una forma troncocónica. Después del apriete queda plana, pero no pierde las propiedades elásticas y actúa como un potente resorte axial. De esta forma se asegura una gran presión de contacto entre los filetes de la rosca. se pueden colocar varias arandelas superpuestas, aumentando así el efecto resorte incrementando entonces la presión entre filetes. Se usan principalmente en piezas sometidas a vibraciones y choques.

     

  6. Tuercas de seguridad.

    Las tuercas autoblocantes, figura a, (DIN 986 y 987) que se observan en la figura tienen un anillo de material sintético (nylon, teflón, etc..) en el que penetran los filetes del tornillos al roscar la tuerca.

    En cuanto a la tuerca de seguridad, figura b, (DIN 7967), fabricada de chapa, consigue el bloqueo de la unión por el efecto elástico de los dientes roscados de inmovilización.

 

 

 

 

 

 

 

  1. Inmovilización por alambre.

    Si se taladran las cabezas de dos tornillos o de dos tuercas, se pueden inmovilizar mediante un alambre que pase por los agujeros atándolo después. El alambre utilizado suele ser de latón recocido o de acero inoxidable. Este tipo de inmovilización se usa para colocar precintos.

     

  2. Tuercas almenadas y pasadores de aletas.

    Uno de los sistemas más utilizados es el de las tuercas almenadas y pasadores de aletas. El pasador atraviesa una de las aristas a través de un agujero realizado previamente en el tornillo. Por ahí se introduce el pasador, doblando los extremos hacia afuera. Cada vez que se desee desmontar la tuerca se debe romper el pasador y sustituirlo por uno nuevo en el montaje (figura a).

     

  3. Tuercas de fijación y arandelas de retención.

 

 

 

 

                    

La arandela de retención tiene varias lengüetas en el exterior y una en el interior. La interior se encaja en una ranura del árbol y una de las exteriores en la entalla de la tuerca. Consiguiendo de este modo una inmovilización total. Se suelen utilizar para bloquear el aro interior de un rodamiento (figura b).

 

  1. Inmovilizadores de chapa o plaquitas tope.

Este tipo de inmovilizadores son placas con formas variadas (figuras siguientes). La inmovilización de la placa se obtiene por medio del doblado de un borde sobre uno de los planos de la pieza y el otro borde sobre el tornillo o la tuerca. Las cazoletas de seguridad se utilizan para tornillos de cabeza cilíndrica.